El lifting de pestañas eleva y moldea cada fibra desde la raíz con una loción suave y un molde de silicona adaptado a tu curvatura. El resultado es un “rizo” sutil y uniforme que dura 6-8 semanas, ideal si quieres probar un cambio rápido antes de lanzarte al laminado brow-lash.
Beneficios que vas a notar
0 % de daño: fórmula nutritiva con queratina y pantenol.
Ahorro de tiempo: despierta con efecto “rímel” listo para salir.
Compatible con máscara: potencia todavía más el volumen cuando quieras.
Mirada más abierta: pestañas más largas y definidas sin extensiones.
Frecuencia recomendada: Una sesión cada 6-8 semanas (coincide con el ciclo natural de la pestaña).
Nuestro protocolo, paso a paso
Limpieza & desengrasado
Elimina restos de maquillaje y aceites.
Selección de molde
Se adapta a la longitud de tu pestaña.
Loción lifting
Rompe enlaces disulfuro y permite moldear la fibra.
Es fundamental entenderlo: las extensiones pegan pelos artificiales sobre los tuyos, mientras que el Lifting trabaja sobre tu propia pestaña natural. La estiramos desde la raíz y la curvamos para que parezca más larga y densa. El resultado es mucho más natural, no daña tu pelo y no requiere rellenos mensuales costosos.
El ciclo de vida de una pestaña natural es de unas 6 a 8 semanas. El lifting durará hasta que tu pestaña se renueve y caiga de forma natural. Durante esos casi dos meses, tus pestañas estarán curvadas y oscuras (por el tinte) las 24 horas del día, nada más levantarte.
¡Sí, sin problema! Esa es la gran ventaja frente a las extensiones. Pasadas las primeras 24 horas (donde no debes mojarlas), puedes maquillarte, desmaquillarte, frotarte los ojos y dormir boca abajo. Aunque la mayoría de clientas dejan de usar rímel porque ya se ven las pestañas espectaculares sin nada.